Es un mecanismo de defensa normal del ser humano que nos permite adaptaros a acontecimientos nuevos o imprevistos. Cuando se presenta de manera excesiva o la reacción es prolongada, provocando una disfuncionalidad en la persona, es momento de pedir ayuda.
¿Sabías qué?
Puede ser vivida como una emoción natural desagradable de temor que se percibe como señal de alerta y advierte un peligro amenazante, pero el motivo es desconocido.
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