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Naturaleza de la ansiedad

La ansiedad, como todas las emociones tiene una función adaptativa misma que nos lleva a movilizarnos frente a situaciones amenazantes. Es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos en alerta ante sucesos de alto riesgo. De esta forma, se considera que cierto grado de ansiedad no sólo nos proporciona un componente de adaptación al entorno sino que se convierte en necesario como medio de precaución en situaciones especialmente peligrosas. Es decir, si no sintiéramos esa ansiedad, posiblemente nos podríamos colocar en mucho riesgo.

Ansiedad normal vs. desadaptativa

En casos donde la ansiedad es normal, existen pocos síntomas, de leve intensidad, duración y son poco incapacitantes, de modo que tal vez no llegamos a percibirla. Sin embargo, nuestro organismo lleva a cabo ciertos procesos internos que son los que nos permiten prepararnos para responder ante la amenaza.

En cambio, la ansiedad desadaptativa, se caracteriza por ser una emoción desagradable que se percibe como una señal de alerta que advierte de un peligro en donde la mayoría de las veces la amenaza es desconocida o no está presente. Esto podrá sonar un poco extraño, pero mientras que la ansiedad normal nos informa de un peligro real, como pudiera ser un león, un asaltante o un examen que debemos aprobar, la ansiedad desadaptativa, no es consciente del peligro o la amenaza a la que nos estamos enfrentando.

Puede afectar los procesos del pensamiento y aprendizaje, como la atención, la concentración, la memoria e incluso, puede ocasionar distorsiones en la percepción del tiempo y el espacio, así como la interpretación de lo que experimentamos.

Cuando nuestro organismo detecta una amenaza, toda nuestra energía se dirige a la supervivencia, de modo que los procesos normales se ven interrumpidos. Si usamos el ejemplo de un ataque de león, podemos entender que frente a tal grado de peligro, procesos fisiológicos tan básicos como el sueño, el hambre o la digestión se pongan en pausa, pues en ese momento cobra mayor relevancia el pelear o huir del peligro. Sin embargo, cuando la amenaza es, por ejemplo, un miedo al abandono, al rechazo, a sufrir algún accidente, en donde cuesta trabajo identificarlo, nos resulta más difícil comprender la raíz de nuestra ansiedad.

Trastorno de la ansiedad

No obstante, lo anterior es muy común. Y es donde empieza a surgir el trastorno de ansiedad. Las personas con este tipo de trastorno con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones comunes. Estos sentimientos interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar y desproporcionados en comparación con el peligro real. Por tal razón, pueden llevar a la persona a evitar ciertas situaciones o lugares que los disparen, convirtiéndose así, en una enfermedad incapacitante y sumamente desagradable para quien la padece.

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