Mucho hemos escuchado sobre la ansiedad pero, ¿cómo se siente? La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud constante que resulta muy desagradable para quien la padece y, sobre todo, difícil de controlar. Los trastornos de ansiedad son afecciones en donde la ansiedad no desaparece e incluso puede empeorar con el tiempo.
Sus síntomas llegan a interferir con las actividades diarias, como el desempeño en el trabajo, la escuela o las relaciones con otros de modo que se convierte en una situación extremadamente difícil para quien la sufre.
Signos y síntomas de la ansiedad
Los más comunes son:
- Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
- Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
- Aumento del ritmo cardíaco
- Respiración acelerada (hiperventilación)
- Sudoración
- Temblores
- Sensación de debilidad o cansancio
- Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
- Tener problemas para conciliar el sueño
- Padecer de problemas gastrointestinales
- Tener dificultades para controlar las preocupaciones
- Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad
- Entre otros…
El problema con la ansiedad es, que muchas veces se desconoce su causa, razón por la que las personas no logran asociar estos síntomas con un trastorno de ansiedad, sino que buscan su origen en alguna afectación fisiológica, por ejemplo, cuestiones cardíacas o respiratorias. Esto hace que su tratamiento tome más tiempo del debido llevando a la persona a sufrir por periodos más largos.
La buena noticia es que existen diferentes formas de tratar la ansiedad, las cuales van desde ejercicios de respiración y/o relajación, psicofarmacológicos o psicoterapéuticos, dependiendo de la severidad de los síntomas y de las necesidades específicas de la persona. Algunas veces, simplemente con un ejercicio de respiración será suficiente, mientras que otras, tal vez se requiera del apoyo de un psiquiatra para poder controlarlo. Sin embargo, si se desea llegar a la raíz del problema, es aconsejable acudir con un psicoterapeuta para trabajar aquello que está originando el cuadro de ansiedad. No hay mejor forma de combatir un problema, que hacerlo desde la raíz, sólo así se tendrá consciencia de su origen y se podrán evitar los síntomas.