En días recientes he escuchado a muchas personas decir que tienen depresión sin acudir previamente con un profesional que realice ese diagnóstico. Si bien es relevante la atención a la salud mental, descubro la importancia de aclarar ambas condiciones emocionales. ¿Sentirme triste es sinónimo de tener depresión? Para iniciar, es fundamental explicar que la tristeza es una emoción básica; en cambio, la depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentirse sin motivación alguna y con apatía.
Sin duda, todas/os en algún momento de nuestras vidas nos hemos llegado a sentir tristes; ya sea por la terminación de una relación de pareja, por la pérdida de un ser querido, de un trabajo o algún proyecto profesional, la enfermedad propia o de un ser querido o ante conflictos con alguien cercano. Como podemos observar, existen muchas razones que pueden generar un sentimiento de tristeza, pero este tiende a ser momentáneo, pues conforme transcurren los días y con el apoyo de algunas personas o inclusive el darse tiempo a sí misma/o, se puede retomar la vida asumiendo la nueva realidad.
¿Cuál es la diferencia entre tristeza y depresión?
Me gustaría compartir que, “la tristeza, surge como una frustración de las necesidades biológicas o psicológicas de la persona, por la pérdida de alguien o algo, o por diversos estímulos adversos, así como por cualquier enfermedad orgánica”.[1] Y es importante darle espacio a su expresión para evitar un malestar físico o emocional a largo plazo. Por ejemplo, por medio del llanto, de la escritura, del aislamiento momentáneo o inclusive con el apoyo de música o hablar con un familiar o amiga/o de confianza.
Por su parte, la depresión, es un trastorno mental que se caracteriza por la disminución del estado de ánimo en donde la persona pierde interés en las actividades que antes disfrutaba. A nivel cerebral, hay un desbalance bioquímico de varias sustancias como la serotonina.
Síntomas de la depresión
La persona con depresión puede sentir desgano, tristeza, nostalgia, pesimismo, sensación de vacío, incluso irritabilidad y miedo, además de una falta de iniciativa. Se disminuyen e interrumpen las actividades y las relaciones con la familia, en el trabajo y amigas/os. También se alteran funciones biológicas como apetito, sueño y deseo sexual.
La depresión se puede clasificar en niveles que pueden ir de leve a una depresión muy profunda o mayor dependiendo de la frecuencia de los síntomas.
Tratamiento de la depresión
Ante un caso de depresión, se requiere de atención integral conformada principalmente por un especialista en psiquiatría y un psicoterapeuta que apoyen en el tratamiento y que promuevan la expresión de emociones y una sensación de ser escuchado/a. Asimismo, se busca ayudar a la persona a establecer metas a corto y mediano plazo, involucrarla en actividades físicas y/o intelectuales de acuerdo a la edad y preferencia, promover el contacto físico-afectivo y las relaciones sociales, además de favorecer un ambiente agradable y seguro que genere bienestar.
Como podemos observar, sentirse triste no es sinónimo de estar deprimido/a, entonces resulta fundamental dimensionar los diversos estados emocionales para recibir la atención adecuada y así favorecer el bienestar emocional.
BIBLIOGRAFÍA
Dirección General de la Divulgación de la Ciencia, UNAM. 2020. ¿Conoces la diferencia entre depresión y tristeza?
[1] Uriarte, Víctor. (1978). Psicopatología Básica Moderna. Ciudad de México: Alfil.